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Artículo histórico y educativo · Siglos XVI–XVIII

Potosí: la plata que financió un mundo

Nota: Este artículo menciona, con fines exclusivamente históricos y descriptivos, a: Casa de Moneda de Potosí. Epixon no tiene afiliación, vínculo comercial ni representación oficial con ninguna marca. Contenido con fines históricos, explicativos y educativos.

Origen del tema

En 1545 se descubrieron los yacimientos de plata del Cerro Rico, en el Alto Perú (hoy Bolivia). En pocas décadas, la villa de Potosí pasó de ser un asentamiento minero a una de las ciudades más pobladas del mundo occidental: las estimaciones, que deben tomarse con cautela, hablan de unos 150.000 habitantes hacia 1600. Un sistema de trabajo forzado, la mita, que reclutaba a comunidades indígenas para la extracción, sostuvo buena parte de esa producción, con enormes costos humanos que la historiografía ha documentado ampliamente.

A comienzos de la década de 1570 se estableció en Potosí una Casa de Moneda que convertía la plata en piezas acuñadas. La Casa Nacional de Moneda que hoy puede visitarse en la ciudad corresponde a un edificio posterior, del siglo XVIII.

Contexto histórico

La pieza más emblemática de aquel sistema fue el real de a ocho o «peso de a ocho», una moneda de plata de unos 27 gramos y valor de ocho reales. Su peso y ley estables la hicieron aceptable lejos de sus lugares de emisión: circuló por las Américas, por Europa y, a través del galeón de Manila, por los mercados de China y del sudeste asiático, donde la demanda de plata era muy alta. Los historiadores Dennis Flynn y Arturo Giráldez la consideran una de las bases de la primera economía globalizada.

Su influencia siguió mucho después de la época colonial. El dólar estadounidense tomó su nombre y su patrón de la moneda española de ocho reales: la ley de acuñación de 1792 fijó una unidad equivalente al «Spanish dollar», y el peso español siguió teniendo curso legal en Estados Unidos hasta 1857.

Sabías que

En el Quijote (segunda parte, capítulo 71), Cervantes usa la expresión «vale un Potosí» para referirse a algo de inmenso valor. La frase pasó al habla común en castellano y ha llegado hasta hoy.

Fuentes consultadas

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